Ha pasado más de un año desde que los huracanes Otis y John arrasaron Guerrero, pero la reconstrucción sigue siendo un reto diario para miles de familias y las comunidades siguen luchando por superar las secuelas de la tragedia. A pesar del tiempo transcurrido, la devastación sigue presente en cada río desbordado, en cada casa colapsada y en cada familia que intenta seguir adelante con lo poco que le quedó. En Acapulco, los daños superaron los 50 mil millones de pesos, pero las heridas van mucho más allá de lo material. En comunidades rurales como Coyuca de Benítez y San Marcos, la falta de servicios médicos, la escasez de alimentos y la imposibilidad de reconstruir viviendas siguen siendo problemas urgentes.