Invertir en juventudes con una mirada sistémica

En medio de la discusión sobre las prioridades presupuestarias de México para 2027, vale la pena preguntarnos dónde y cómo orientar los recursos destinados a las personas jóvenes para contribuir a oportunidades sostenibles.

Cada año, la presentación del paquete económico abre la conversación sobre cuánto se destinará a educación, salud, empleo, programas sociales y otras prioridades para el desarrollo del país. Este 8 de septiembre comenzó nuevamente ese proceso con la presentación del Paquete Económico 2027 ante el Congreso.

En México viven cerca de 40 millones de personas de entre 12 y 29 años. Pensar en su presente y futuro requiere mirar más allá de programas o intervenciones aisladas y entender las condiciones que influyen en sus trayectorias.

Una oportunidad rara vez depende de una sola condición

Una joven puede recibir una beca para continuar sus estudios y, al mismo tiempo, vivir a dos horas de su escuela, asumir responsabilidades de cuidado en casa, necesitar generar ingresos, enfrentar dificultades relacionadas con su salud mental o terminar sus estudios sin una red que facilite su primera experiencia laboral.

La beca puede ser fundamental. Su capacidad para contribuir a una trayectoria sostenible dependerá también de las condiciones que rodean a esa persona.

Esta es una de las ideas centrales de Caminos hacia un cambio sistémico por y para las personas jóvenes en México, estudio desarrollado por Promotora Social México y CO_Plataforma. Los desafíos que enfrentan las juventudes están relacionados entre sí. Salud, educación, empleo, bienestar, entorno y participación pueden reforzar oportunidades o profundizar desigualdades.

Una dificultad de salud mental puede afectar la permanencia escolar. Interrumpir una trayectoria educativa puede reducir las posibilidades de acceder a un trabajo digno. Un empleo precario puede limitar la autonomía. La ausencia de redes de acompañamiento puede dificultar aún más estas transiciones.

El estudio encontró una oferta amplia de programas e instrumentos dirigidos a las juventudes, junto con una articulación todavía limitada entre programas, presupuesto, evaluación y otros componentes del sistema. Esta desconexión reduce la capacidad de los esfuerzos para complementarse y producir resultados sostenidos a lo largo de una trayectoria de vida.

Hay lugares desde los cuales es posible mover el sistema

Un punto de palanca es un lugar dentro de un sistema donde una intervención estratégica puede influir en distintas variables y contribuir a cambios de mayor escala y duración.

A partir de un ejercicio de inteligencia colectiva con más de 70 actores clave y jóvenes de distintos contextos, el estudio identificó seis puntos de palanca para contribuir a mejores trayectorias juveniles en México:

  • Fortalecer redes de acompañamiento para el bienestar y el proyecto de vida.
  • Promover la participación de jóvenes como agentes de cambio.
  • Implementar prácticas inclusivas que reduzcan brechas de oportunidad.
  • Rediseñar programas educativos hacia aprendizajes contextualizados.
  • Cocrear oportunidades de trabajo digno y medios de vida.
  • Articular esfuerzos entre sectores para ofrecer soluciones integrales.

La relación entre estos puntos es fundamental. Una educación pertinente puede ampliar las oportunidades de empleo y requiere, a su vez, condiciones de bienestar que permitan sostener una trayectoria educativa.

El acceso a un trabajo digno está relacionado con habilidades, redes y condiciones de inclusión. La participación juvenil requiere espacios donde las personas jóvenes puedan intervenir en las decisiones que afectan su vida y su entorno.

Mirar estas relaciones permite entender por qué una intervención valiosa puede tener un alcance limitado cuando opera de manera aislada.

De medir acciones a observar trayectorias

Esta perspectiva también invita a revisar cómo entendemos los resultados.

Personas atendidas, becas entregadas, talleres realizados y cobertura alcanzada son indicadores necesarios para conocer el alcance de un programa. Sin embargo, ofrecen información limitada sobre lo que ocurre después en la trayectoria de una persona.

El estudio identifica que buena parte de la evaluación de las políticas de juventud continúa concentrándose en indicadores programáticos, mientras persisten retos para observar cambios relacionados con autonomía, inclusión y desarrollo integral.

Incorporar una mirada de trayectoria permite ampliar la evaluación y entender cómo distintas intervenciones contribuyen a generar condiciones sostenibles a lo largo del tiempo.

Una conversación presupuestaria también puede mirar al sistema

La presentación del Paquete Económico 2027 inicia el proceso de discusión sobre la obtención y distribución de los recursos públicos para el siguiente ejercicio fiscal. Los montos son una parte central de esa conversación. También importa entender cómo las distintas inversiones pueden relacionarse y qué condiciones contribuyen a construir.

Para quienes formamos parte del ecosistema social, esta discusión ofrece una oportunidad para observar las conexiones entre educación, bienestar, empleo, participación y acompañamiento, así como la manera en que distintos actores pueden contribuir desde su ámbito de acción.

Invertir en juventudes es ampliar su capacidad de elegir

México atraviesa un momento demográfico relevante. Cerca de una tercera parte de su población tiene entre 12 y 29 años. Las decisiones que tomemos hoy influirán en las posibilidades de millones de personas y en las capacidades económicas, sociales y comunitarias del país durante las próximas décadas.

Invertir en juventudes implica generar condiciones para que una oportunidad educativa pueda vincularse con bienestar y permanencia; la educación, con trabajo digno; el trabajo, con autonomía; y la autonomía, con la posibilidad de participar y tomar decisiones sobre el propio proyecto de vida.

Los seis puntos de palanca identificados en el estudio ofrecen una ruta para orientar esa mirada, conectar esfuerzos y reconocer dónde una intervención puede contribuir a cambios más amplios.

Pensar en trayectorias nos permite mirar más allá de una necesidad inmediata y preguntarnos qué condiciones necesitan las personas jóvenes para ampliar sus posibilidades a lo largo de la vida.

Conoce los seis puntos de palanca y los caminos de transición identificados en el estudio Caminos hacia un cambio sistémico por y para las personas jóvenes en México.

Descarga el estudio completo.

Facebook
WhatsApp
LinkedIn
X
Scroll al inicio